Descubrí la madera antes de cumplir los 14 años.
No vengo de tradición familiar. Fue en el colegio, en una pequeña sala de marquetería, donde entendí que este sería mi oficio.
Desde entonces han pasado más de 40 años dedicados a la ebanistería. Hoy sigo trabajando en mi taller de La Pueblanueva, en Toledo, manteniendo la misma forma de hacer las cosas: con tiempo, atención al detalle y respeto por la madera.